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30/10/2022

Adolescencia y juventud – Riesgos ll

By Dr. Alicia Parra

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Según los cálculos de la O.M.S., en el 2019 había 1,7 millones de adolescentes (entre 10 y 19 años) vivían con el VIH, el 90% de ellos estaban en la Región de África.
SIDA:

Las nuevas infecciones de adolescentes han ido disminuyendo sustancialmente desde el pico máximo registrado en 1994, este grupo todavía representa alrededor del 10% del total de las nuevas infecciones de adultos producidas por el VIH.

Dentro de ese porcentaje, tres cuartas partes corresponden al sexo femenino. La cobertura de las pruebas realizadas  sigue siendo baja, lo que hace pensar que quizás muchos adolescentes y jóvenes adultos vivan con el VIH sin saberlo.

Los adolescentes que viven con el VIH tienen más difícil acceso a un tratamiento antirretroviral, índices más bajos de cumplimiento del tratamiento, permanencia en el proceso asistencial y supresión de la carga vírica.

 Contribuye a ello, la escasa prestación de servicios adaptados a los adolescentes, que incluyan apoyo e intervenciones psicosociales.

 Otras enfermedades infecciosas:

Gracias a la mejora de la vacunación infantil, se ha registrado una marcada disminución de la mortalidad y la discapacidad de adolescentes debidas al sarampión. Entre el 2000 y el 2012, por ejemplo, la mortalidad de adolescentes por sarampión cayó en un 90% en la Región de África.

Según las estimaciones, ¨la diarrea, las infecciones de las vías respiratorias inferiores (neumonía) y la meningitis¨ se encuentran entre las 10 principales causas de mortalidad de adolescentes entre 10 y 14 años. Estas enfermedades figuran entre las cinco principales causas de mortalidad de adolescentes en los países africanos de ingresos bajos y medianos.

Ciertas infecciones, como la causada por el virus del papiloma humano (HPV),  suelen darse cuando la persona empieza a tener relaciones sexuales y pueden provocar enfermedades a corto plazo, verrugas genitales durante la adolescencia, pero lo más importante es que también dan lugar a ¨cánceres cervicales y otros cánceres varios decenios después¨.

La primera adolescencia (de 9 a 14 años) es el momento óptimo para vacunar contra la infección por el HPV.

Se calcula que, si el 90% de las niñas del mundo recibiera la vacuna contra el HPV, se podrían salvar más de 40 millones de vidas en el curso del próximo siglo. Según las estimaciones, sin embargo, en 2019 solo recibieron la vacuna un 15% de las niñas del mundo.

Embarazos y partos precoces:

Cada año, aproximadamente 12 millones de adolescentes y jóvenes de entre 15 y 19 años, y al menos 777 000 niñas menores de 15 años, dan a luz en regiones en desarrollo.

Las complicaciones relacionadas con el embarazo y el parto, se encuentran entre las principales causas de mortalidad entre las jóvenes de 15 a 19 años en todo el mundo.

Dada la importancia de este tema lo hemos desarrollado en forma independiente.

Nutrición y carencia de micronutrientes:

En el año 2019, la anemia por carencia de hierro fue la segunda causa principal de fallecimiento o discapacidad entre los adolescentes. Los suplementos de hierro y ácido fólico son una solución que ayuda a mejorar la salud  antes de que los adolescentes se conviertan en padres.

Se recomienda administrar regularmente a los adolescentes un tratamiento vermífugo en aquellas zonas con presencia frecuente de ¨helmintos intestinales, como los anquilostomas¨, a fin de prevenir deficiencias de micronutrientes (como el hierro).

Desarrollar en la adolescencia buenos hábitos de ¨alimentación sana¨ es fundamental para gozar de una buena salud en la edad adulta.

La reducción de la comercialización de alimentos ricos en grasas saturadas, ácidos grasos trans, azúcares libres o sal, el ofrecimiento y la accesibilidad  a alimentos sanos son medidas importantes para todos, pero en particular para los niños y los adolescentes.

 Desnutrición y obesidad:

Muchos niños y niñas de países en desarrollo padecen desnutrición cuando llegan a la adolescencia, haciéndolos más propensos a contraer enfermedades y morir a una edad temprana. En el lado opuesto, el número de adolescentes con exceso de peso u obesidad está aumentando en los países de ingresos bajos, medios y altos.

A nivel mundial, en el 2016, uno de cada seis adolescentes de 10 a 19 años tenía sobrepeso.

La prevalencia variaba según las regiones de la OMS, y oscilaba entre un 10% en la Región de Asia Sudoriental y más del 30% en la Región de las Américas.

 Actividad física:

La actividad física aporta beneficios para la salud sumamente importantes en los adolescentes, entre ellos, la mejora de la capacidad cardiorrespiratoria y muscular, la salud ósea, el mantenimiento de un peso corporal saludable y  también aporta beneficios psicosociales.

La OMS recomienda que los adolescentes realicen al menos 60 minutos de actividad física de moderada a intensa de promedio diario a lo largo de la semana, por ejemplo, mediante juegos o deportes, actividades de desplazamiento (como el ciclismo o caminar) o la educación física.

Se calcula que, a nivel mundial, solo 1 de cada 5 adolescentes cumplen estas directrices.

La prevalencia de la falta de actividad es elevada en todas las regiones de la OMS, y es más alta entre las adolescentes mujeres en comparación con los adolescentes varones.

 Para aumentar los niveles de actividad, los países, las sociedades y las comunidades deben crear entornos y oportunidades seguras y propicias para que todos los adolescentes puedan realizar actividad física.

Sources:

Organización Mundial de la Salud-https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/adolescents-health-risks-and-solutions

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