Difusión del conocimiento de las ciencias médicas

07/12/2021

Las estadísticas y la salud

Por Dr. Rodolfo P. Ragoni

. Lectura de 3 minutos

La información constituye uno de los recursos más preciados en la actualidad, devenido del enorme desarrollo de las tecnologías de la meta data.

Nos referimos a un campo de la economía y una herramienta vital para la Salud Pública.

La salud es un bien meritorio y de carácter universal. Visto desde la perspectiva actual, esa universalidad se ve amenazada por políticas públicas de corto plazo, ya que tratan de paliar escenarios puntuales, donde el análisis de la información está presente más como una necesidad ineludible que como una política de mediano y largo plazo.

La falta de información generalizada de las distintas patologías, que están diseminadas en nuestro territorio, ha sido uno de los mayores obstáculos para el diseño apropiado de Programas de Gobierno.

El área de la Dirección de Economía de la Salud del Ministerio de Salud de la Nación ha estado los últimos diez años sin llevar adelante su función esencial, muchas veces por su acefalía, en otras por no desempeñar las tareas para las cuales ha sido creada o porque su injerencia no ha sido considerada esencial.

Sin embargo, esta Dirección es vital para establecer estrategias en salud, es decir, anticiparse a lo que vendrá y permitir la construcción prospectiva de escenarios futuros. Estos escenarios solamente pueden construirse en base a datos históricos tanto estadísticos como concretos y permiten una mejor función pública, mejor asignación de recursos y mejores resultados de campo.

No debemos olvidar que la salud es un bien social y que la economía es la “ciencia” que busca asignar de la manera más eficiente y “equitativa” los recursos escasos que posee y genera una sociedad.

La planificación sanitaria debe basarse en las necesidades de la salud de la población y en su estado actual de la misma, teniendo en cuenta que obedece a múltiples causas y se ve influida por factores determinantes de índole socioeconómica y/o factores biológicos relacionados con el medio ambiente, el estilo de vida y la organización de los servicios de salud.

También hay otros factores que no dependen del sistema sanitario: las posibilidades de financiamiento, las necesidades y problemas sociales, y el grado de desarrollo tecnológico.

Por todo lo mencionado, sería importante que cada Ministerio, sin desconocer la centralidad del recurso asignado por el Gobierno, tome la iniciativa en la definición de sus propias necesidades operativas y funcionales.

Se debe escuchar todas las carencias y no solamente responder a los lineamientos de organismos internacionales.

Para ello, la Dirección de Economía de la Salud cumple una función primordial de asistencia para la correcta elaboración de los presupuestos intra-ministeriales. Esto derivará en una comunión entre economía y salud desde el punto de vista de lo esencial y estructural de las necesidades de la sociedad.

No es casualidad que hoy en día existan todavía, en grandes áreas de nuestra vasta superficie territorial, dos flagelos inexplicables y endémicos como son la Sífilis y el Mal de Chagas Mazza (siendo nuestro país el de mayor cantidad de infectados, por datos elaborados por la OMS).

Debemos entender que la administración de datos, su análisis, las conclusiones y la base para encarar una estrategia pública conforman en sí mismo un programa de gestión, no se puede esperar obtener información de organismos foráneos a problemáticas propias.

Es muy importante dotar a la administración de la salud pública de la tecnología necesaria que le permita al administrador adoptar decisiones acordes con la situación actual de la salud o de las enfermedades que puedan estar afectando a toda población (y no sectores).

Esto resulta mucho más económico desde la perspectiva de la prevención, para no caer cíclicamente en la necesidad del tratamiento de la enfermedad desde lo curativo, pues ello redunda en una mejor asignación de recursos.

El gran cambio debería darse desde la base para la administración de la información; es decir, que el contenido programático del presupuesto en salud, sea determinado por las áreas del propio Ministerio y que queden sujetas a las pautas establecidas desde la conducción económica del Gobierno (dueños y jueces de las asignaciones presupuestarias), que por lo general atentan con recortes al área de la salud.

Este es un tema interesante que podremos desarrollar en próximos artículos.

Fuentes:

* Savalnet- www.savalnet.ec-Fmundo-medico-Fnoticias-fortalecimiento-de-las-estadisticas-en-salud

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