Convirtiéndose en el organismo público de referencia del desarrollo nuclear en nuestro país y un actor destacado dentro del sistema de ciencia y técnica internacional.
El campo nuclear comenzó a desarrollarse en Argentina con la formación de profesionales en las ciencias y tecnologías asociadas. A tal fin varios profesionales estudiaron en laboratorios europeos y norteamericanos y se procuró la visita de numerosos especialistas extranjeros.
En 1953, se instaló un acelerador en cascada de 1 MeV,
En 1954, se instaló un sincrociclotrón, para acelerar deuterones hasta 28 MeV.
Ello dio impulso a un grupo activo de física nuclear y a un grupo importante de radioquímica.
Centros de Medicina Nuclear:
La CNEA aplica e investiga las más moderna tecnología nuclear a través de diversas instituciones. Lo hace especialmente a través de los Centros de Medicina Nuclear que impulsó. Tal es el caso de
- La Fundación Escuela de Medicina Nuclear (Mendoza),
- La Fundación Centro de Diagnóstico Nuclear (FCDN),
- El Centro de Medicina Nuclear del Hospital de Clínicas “José de San Martín” y
- El Centro Oncológico de Medicina Nuclear del Instituto de Oncología “Ángel Roffo” en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires,
- El Centro de Medicina Nuclear de Entre Ríos (CEMENER), ubicado en la localidad de Oro Verde (cercana a la capital provincial),
- La Fundación INTECNUS en San Carlos de Bariloche y
- El Centro de Medicina Nuclear de la Patagonia Austral (CEMNPA).
Las principales actividades desarrolladas por los profesionales de CNEA en los diferentes centros de medicina nuclear están relacionadas con la física médica, la ingeniería nuclear y la radiofarmacia, produciendo una sinergia que permite la investigación científica y la formación de nuevos profesionales y técnicos en el área.
Tecnología Nuclear en Salud:
La medicina nuclear es una especialidad que emplea técnicas seguras, prácticamente indoloras y muy efectivas para obtener información clínica en los pacientes sobre enfermedades no transmisibles, como las oncológicas.
Esto permite detectar alteraciones en el organismo mucho antes de que las enfermedades presenten síntomas, posibilitando tratamientos tempranos más efectivos y pronósticos frecuentemente más favorables para la salud de las personas.
La cantidad de radiación a la que un paciente se expone en medicina nuclear es comparable –o a veces inferior– a la recibida en estudios con rayos X de rutina. Además, tiene la ventaja de ser una técnica mínimamente invasiva, dado que a diferencia de otras técnicas de diagnóstico como la cirugía exploratoria, basta con beber un líquido o recibir una inyección para obtener un diagnóstico completo y certero.
Producción, formación académica e investigación de punta:
El mayor esfuerzo científico y tecnológico encarado por la CNEA en este sentido es la producción de radioisótopos médicos, que son aquellos elementos fabricados mayoritariamente en el Centro Atómico Ezeiza y distribuidos a todo el país y otras naciones limítrofes.
Se avanza en diversas líneas de investigación científica que buscan alternativas a las técnicas actuales. Entre ellas se destaca el uso de neutrones producidos en el reactor de investigación RA-6 para la Terapia por Captura Neutrónica en Boro
Hoy en día existen más de 100 tipos de evaluaciones diferentes que se realizan mediante la medicina nuclear, cubriendo la totalidad de los órganos y tejidos del cuerpo humano y una muy amplia variedad de patologías en oncología, cardiología, neurología, gastroenterología, entre otras.
Producción de radioisótopos:
La Comisión Nacional de Energía Atómica es pionera en la producción y distribución de radioisótopos utilizados en aplicaciones para la salud, que son producidos en las instalaciones del Centro Atómico Ezeiza desde hace más de 50 años.
En 1967, el reactor RA-3 fue inaugurado con una potencia de 0,5 MW con el objetivo de cubrir la demanda nacional de radioisótopos de uso médico. A lo largo de los años fue incorporando innovaciones tecnológicas y llegó a operar regularmente con una potencia de 5 MW.
En 2003, la Autoridad Regulatoria Nuclear otorgó la licencia a la CNEA para duplicar la potencia (10 MW), lo cual permitió aumentar al doble la producción de radioisótopos hasta cubrir toda la demanda nacional de Molibdeno-99 y proveer a Brasil del mismo elemento.
El crecimiento actual de la demanda interna de radioisótopos y la posibilidad de convertirnos en un importante exportador ante la escasez de países proveedores, brindan una oportunidad única para asumir una posición de liderazgo en la provisión de estos productos para aplicaciones médicas, aumentando la producción de los radioisótopos más utilizados en diagnósticos y tratamientos a fin de abastecer el mercado local, regional y parte del internacional.
En la actualidad la CNEA ofrece cursos y carreras de pregrado, grado y posgrado en sus tres institutos académicos, creados mediante convenios con universidades nacionales.
- Instituto Balseiro.
- Instituto Dan Beninson.
- Instituto Sábato.
Aplicaciones en el área de la salud:
Los radioisótopos en medicina nuclear tienen dos usos fundamentales:
Diagnóstico:
Se usan los isótopos radiactivos de elementos como el Carbono, el Iodo y el Molibdeno para conocer el funcionamiento de determinados órganos. Se los denomina “trazadores”.
Luego de ser administrados al paciente –por vía oral o endovenosa– generan un contraste que permite la obtención de una serie de imágenes con cámara gamma o tomógrafo por emisión de positrones (PET).
Las principales aplicaciones de estas técnicas están relacionadas con la detección del cáncer en tiroides, hígado, vesícula, intestinos, corazón y pulmón, entre otros.
Tratamiento:
Las radiaciones ionizantes se utilizan para destruir lesiones cancerosas. Para ello, se expone el tumor a dosis procedentes de fuentes de radiactividad externas (equipos de rayos X, radioterapia con fuente de cobalto-60) o internas (braquiterapia, radioterapia metabólica).
Producción de radioisótopos:
Así como existen elementos radioactivos en la naturaleza, también existen otros que son creados artificialmente por el hombre valiéndose de ciertas técnicas.
Una de ellas consiste en atacar con un haz de partículas un elemento natural denominado blanco durante un cierto tiempo. Ese haz de partículas está formado por “proyectiles” que al impactar sobre los núcleos de los átomos del blanco produce cambios que los transforman en un elemento radioactivo.
Para la fabricación de radioisótopos de uso médico, la CNEA cuenta en el Centro Atómico Ezeiza (CAE) con un Ciclotrón y con el Reactor RA-3. Además, dos instalaciones relacionadas: la Planta de Producción de Radioisótopos y la Planta de Producción de Productos de Fisión