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01/11/2023

Efectos del rodillo de espuma

Rodillo de espuma
Por Dr. Lentini Néstor

. Lectura de 6 minutos

La óptima recuperación musculoesquelética es el elemento clave que permitirá al deportista entrenarse un día tras otro y asimilar las cargas de entrenamiento con garantías de incrementar su rendimiento.

Investigadores realizaron un estudio de revisión, para  evaluar la evidencia actual sobre el impacto del uso del rodillo de espuma o foam roller (FR) sobre el rango de movimiento, la flexibilidad, la fuerza y el dolor muscular de inicio retardado,  en deportistas de alto rendimiento.

La buena salud musculoesquelética se consigue impulsando al deportista hacia el entrenamiento de la flexibilidad, la fuerza y el mantenimiento de un correcto rango articular de movimiento Range of Motion (ROM) de manera funcional y especifica al deporte practicado.

Sin embargo, los periodos de entrenamiento de mayor exigencia física sitúan al deportista en el límite de la disfunción muscular y del dolor subclínico.

Las alteraciones musculoesqueléticas se instauran de forma progresiva y el deportista manifiesta rigidez muscular, restricción y alteración de movimiento, condicionando su actividad físico-deportiva.

La intervención sobre el tejido miofascial, permitiría la tolerancia a la actividad deportiva intensa, modulando la adaptación muscular.

El rodillo de espuma o Foam Roller (FR) es un instrumento que permite implementar la liberación miofascial autoinducida, en la que el propio deportista usa el FR para aplicar presión de forma directa sobre la musculatura diana.

FR es un cilindro cuyo interior puede ser hueco o no, recubierto de espuma y con diferentes tamaños y densidades.

El FR permite realizar presión, que depende directamente del peso corporal que se deja reposar sobre él, y hacerlo rodar sobre la musculatura diana a tratar, considerando que la presión directa puede cambiar las propiedades viscoelásticas del tejido miofascial .

Se ha reportado que el uso de FR permite ciertas mejoras, en adultos sanos físicamente activos, sobre la flexibilidad, la reducción del dolor muscular de inicio retardado o Delayed Onset Muscle Soreness (DOMS) y el ROM, aunque las ganancias sobre la fuerza muscular fueron más exiguas tras el tratamiento autoaplicado con FR.

Sin embargo, los deportistas de élite demandan niveles de movilidad, fuerza y flexibilidad que en ocasiones superan la capacidad humana natural, y son factores físicos determinantes en el rendimiento.

Las potenciales mejoras sobre estas capacidades físicas y DOMS podrían estar relacionadas con los cambios en la rigidez del tejido muscular y en sus estructuras morfológicas.

Los objetivos del estudio fue realizar una revisión sistemática de los efectos del FR, sobre el sistema musculoesquelético, en el ROM, la flexibilidad, la fuerza y el DOMS en deportistas altamente entrenados, tratando de identificar los mecanismos que influyen sobre los tejidos miofasciales.

Los investigadores utilizaron  el modelo PICO de acuerdo con los métodos estándar propuestos por las Elementos de Información Preferidos para Revisiones Sistemáticas y Metaanálisis (PRISMA) de la siguiente manera:

  • Población: hombres adultos sanos deportistas de competición, o altamente entrenados; Intervención: tratamiento de auto-inducción miosfacial mediante el FR;
  • Comparación: grupo de control/placebo o grupo de datos de comparación antes/después;
  • Resultados: ROM, flexibilidad, fuerza y DOMS.

El número total de voluntarios fue de 215, 111 hombres,  84 mujeres y 1 sin identificar; todos ellos son deportistas sanos (sin condiciones crónicas que impidieran la práctica deportiva intensa) con un elevado nivel de entrenamiento.

Los estudios incluyeron atletas de alto rendimiento que practicaban atletismo, baloncesto, voleibol, tenis, futbol, lacrosse y competiciones militares.

La intervención con el FR se utilizó en el calentamiento previo al ejercicio en 7 estudios, en 2 estudios lo emplearon después del entrenamiento y únicamente Oranchuk et al. lo usaron entre sesiones de ejercicio.

Los grupos musculares donde se empleó el FR fueron mayoritariamente en las extremidades inferiores (EEII), principalmente isquiotibiales, cuádriceps, glúteos y gastrocnemios ( gemelos), y en el estudio realizado por Maniatakis et al.en jugadores de voleibol lo emplearon en 3 zonas del hombro.

No se reportaron efectos adversos derivados del uso del FR.

Rango articular de movimientoRange of Motion” (ROM) : En 5 estudios, incluidos en esta revisión, que se midió el ROM se observaron mejoras significativas (p 0,05) en la capacidad propioceptiva de la articulación de la rodilla.

Flexibilidad: tres de los estudios incluidos, evaluaron la flexibilidad muscular tras la aplicación del FR.

Dos estudios utilizaron la prueba sentarse y alcanzar o Sit and Reach y reportaron aumentos significativos (<0,05) de la flexibilidad en el tensor de la fascia lata, y aumentos sustanciales no significativos (p >0,05) en los músculos piriforme y aductores en el GI después del uso del FR.

Fuerza Souza et al. evaluaron el uso del FR durante el calentamiento de jugadores de fútbol sobre cuádriceps, isquiotibiales y tríceps sural consiguiendo sustanciales mejoras en la fuerza de extensión de ambos miembros (dominante y no dominante) de las EEII tras 2 semanas de tratamiento.

Dolor muscular de inicio retardado “Delayed Onset Muscle Soreness” (DOMS) Los 2 estudios incluidos en esta revisión sistemática, reportaron notables descensos sobre el DOMS en el GI comparado con el GC evaluados mediante la escala visual analógica del dolor (EVA)27 y una escala de relación de categoría de 11 ítems (CR-11).

Discusión

En los diez estudios que cumplieron los criterios de inclusión / exclusión pre-especificados, el uso de FR como terapia de autoinducción en deportistas de alto rendimiento mostró mejoras significativas sobre el ROM y la flexibilidad, y efectos notablemente beneficiosos sobre el DOMS y la fuerza, sin efectos adversos o alteraciones patológicas en el tejido miofascial.

La actividad física de los deportistas altamente entrenados, incluye cargas de trabajo de alta intensidad que inducen alteraciones de las propiedades mecánicas del tejido blando. Estas , merman el umbral de tolerancia a la carga del sistema musculoesquelético e impulsan un deterioro mecánico del tejido miofascial, especialmente recurrente en deportes que requieren una alta densidad de movimientos con alto componente excéntrico.

Además, los procesos biológicos de mecano adaptación de la matriz extracelular del tejido conjuntivo, frente a extenuantes cargas físicas repetitivas que inducen una respuesta inflamatoria mediada por interleucinas (IL) inflamatorias como IL-1β, IL-6 y factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α).

Adicionalmente se produce la liberación del factor transformador del crecimiento beta 1 (TGFβ-1) que favorece la fibrosis y la rigidez tisular por medio de la diferenciación y proliferación de fibroblastos y la síntesis excesiva de colágeno.

Estas adaptaciones conducen a una alteración patológica del comportamiento mecánico del tejido conjuntivo por restricciones fasciales causando pérdida de elasticidad, aumento de rigidez y deshidratación.

Cuando esto ocurre, la fascia se anastomosa alrededor de las áreas traumatizadas, provocando una adhesión fibrosa.

Las adherencias interfieren con el desarrollo funcional evitando una mecánica muscular normal y pueden provocar puntos gatillo con hiperactividad muscular y pérdida de: ROM, elasticidad, fuerza, flexibilidad, y resistencia muscular. Estos estados subclínicos podrían resultar determinantes en situaciones de alta exigencia deportiva.

Para revertir esta situación se han empleado las técnicas de liberación miofascial que modularían la afectación muscular, y se servirían de la naturaleza tixotrópica de la fascia para devolverla a un estado más flexible y maleable.

El FR es una herramienta de autoliberación miofascial que potencialmente aumentaría la flexibilidad y la biotensegridad a corto plazo.

La mejora de la flexibilidad podría deberse al efecto del FR en la restauración estructural fascial de septos, anclajes y tabiques intermusculares, que conseguiría unas propiedades mecánicas óptimas y atenuar la rigidez muscular.

La presión ejercida por el FR sobre el conjunto de estructuras miofasciales provocaría cambios en las adherencias fasciales, los puntos gatillo miofasciales y las propiedades viscoelásticas del tejido por remodelación de colágeno y elastina.

 Resultando en un aumento de la distensibilidad del tejido, facilitando la capacidad de deslizamiento entre planos y, por lo tanto mejorando el ROM.

La técnica miofascial por el FR provocaría la estimulación del reflejo miotático inverso, lo que proporcionaría una señal de relajación facilitando la flexibilidad.

También se han descrito mecanismos neurofisiológicos analgésicos, tras la terapia de autoinducción miofascial, que suscitan un cambio del tono simpático al parasimpático, el cual se ha asociado con aumentos en el ROM.

La tolerancia al dolor también podría contribuir a la mejora del ROM. Este aumento del umbral doloroso se produciría por el control inhibitorio nocivo difuso que se activa mediante la recepción de un estímulo nociceptivo sostenido, que es capaz de suprimir la nocicepción del área local y de áreas distantes, es decir que la autoinducción miofascial de FR combatiría el dolor en un área al crearla en otra.

El uso FR, parece seguro, es un instrumento efectivo para la mejora de las cualidades físicas de movilidad, fuerza y flexibilidad, y disminuir el DOMS incrementando del rendimiento deportivo.

Sugerimos ampliar el tema en el trabajo original referido.

Fuentes:

Diego Fernández-Lázaro 1,2, Cesar I. Fernández-Lazaro 3, Gema Santamaría 4, Jesús Seco-Calvo 5,6 1. Departamento de Biología Celular, Genética, Histología y Farmacología. Facultad de Ciencias de la Salud. Universidad de Valladolid Campus de Soria. Soria. 2. Grupo de Investigación en Neurobiología. Facultad de Medicina. Universidad de Valladolid. Valladolid. 3. Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública. Facultad de Medicina. Universidad de Navarra. Instituto Navarro de Investigación Sanitaria (IdiSNA). Pamplona. 4. Departamento de Anatomía y Radiología. Facultad de Ciencias de la Salud. Universidad de Valladolid. Campus de Soria. Soria. 5. Instituto de Biomedicina (IBIOMED). Departamento de Fisioterapia. Universidad de León. Campus de Vegazana. León. 6. Departamento de Fisiología. Facultad de Medicina. Universidad del País Vasco. Leioa. Vizcaya. Archivos de Medicina del Deporte 2023 http://archivosdemedicinadeldeporte.com/articulos/upload/or3_fernandez_lazaro.pdf doi: 10.18176/archmeddeporte.00130

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