La Depresión Posparto (DPP) es una de las complicaciones médicas maternas más frecuentes del período postnatal e invalidantes tanto por sus síntomas en la madre como por las consecuencias sobre las funciones maternas de alimentación, crianza y vinculación afectiva.
Una de cada 10 madres tendrá una depresión posparto durante el primer año de vida de su recién nacido.
La Depresión Posparto en primera persona
La Depresión Posparto (DPP) es una de las enfermedades maternas más comunes que puede aparecer semanas después del parto o durante los primeros 12 meses posparto.
Se caracteriza por la presencia de un estado mantenido de tristeza, pérdida de interés y de ilusión por las cosas, ganas de llorar, disminución de la energía, alteración del apetito y el sueño y sentimientos de culpa por no ser una buena madre.
Este estado se acompaña de marcada ansiedad, con afectación de las funciones maternas de autocuidado, lactancia, vinculación y crianza.
Clasificación de la Depresión Posparto
La Depresión Posparto, a pesar de haber sido descrita hace siglos, ha tenido poco interés para la comunidad científica hasta hace unas décadas.
En las clasificaciones actuales aparece descrita como un episodio depresivo mayor de inicio en el periparto (periodo inmediatamente anterior, durante o inmediatamente después del parto).
Para clasificar un estado de depresivo de episodio depresivo mayor debe cumplir unos criterios clínicos como un estado de ánimo triste y pérdida de interés durante la mayor parte del día y durante 15 días y acompañarse de por lo menos cinco síntomas:
- Alteración del sueño,
- Sentimientos de culpa,
- Dificultades de concentración,
- Ideas de muerte y,
- Afectación del funcionamiento.
Diferencias entre la Depresión Posparto y la disforia posparto o “Maternity Blues”
No hay que confundir la depresión posparto con un estado de tristeza transitoria y cambios de humor que presentan el 70% de las madres los días siguientes al parto.
Es habitual la presencia de un ánimo ligeramente triste, con llanto inexplicable, nerviosismo o irritabilidad durante la primera semana del posparto que se acompañan de sentimientos de inseguridad y de preocupación por el recién nacido.
Es una reacción emocional asociada a los importantes cambios biológicos que se producen antes, durante y después del parto y el esfuerzo adaptativo para el desarrollo de conductas maternas como la lactancia, el vínculo y los cuidados del bebé.
Estos síntomas suelen ser más intensos en el cuarto o quinto día después del parto y desaparecen de forma espontánea antes de dos semanas.
En el caso de que estos síntomas persistan o se agraven, es aconsejable consultar y descartar la presencia de una depresión posparto.
El periodo de mayor riesgo es especialmente durante las primeras semanas hasta los tres primeros meses después de dar a luz.
Un 25% de las mujeres ya inician el episodio depresivo en el tercer trimestre del embarazo, mientras que un 20% desarrolla la sintomatología pasada la sexta semana del parto.
Causas y Factores de Riesgo de la Depresión Posparto
Se desconocen las causas exactas de la depresión posparto, pero se considera que hay diferentes vulnerabilidades que la pueden precipitar.
Las hipótesis que intentan explicar la aparición y mantenimiento de la depresión posparto se engloban dentro del modelo general de vulnerabilidad frente al estrés.
Este modelo considera el parto como un estresor neurohormonal e inmunológico, y la transición hacia la maternidad como un estresor psicosocial.
Ambos factores exigen al organismo un esfuerzo adaptativo para responder a las exigencias de la maternidad.
Depresión y vulnerabilidad
La depresión puede ser la consecuencia de diferentes tipos de vulnerabilidad psicobiológica.
Esta vulnerabilidad viene dada por diversas vías:
Vulnerabilidad genética. Se han implicado genes relacionados con la serotonina y la depleción de triptófano, con la respuesta al estrés, y con receptores estrogénicos.
Vulnerabilidad cognitiva. El impacto de las experiencias perinatales es diferente según los rasgos de personalidad, el estilo cognitivo y las estrategias de afrontamiento utilizadas y apoyo familiar, social y logístico.
Vulnerabilidad neurohormonal. La disminución brusca de estrógenos en el parto y posparto inmediato conlleva una disminución aguda de neurotransmisores cerebrales, que contribuyen a la presencia de los síntomas depresivos del posparto.
Vulnerabilidad psicosocial. Los cambios en la transición y en la compaginación de roles junto con otros factores psicosociales pueden afectar al estado anímico durante este período: cambios físicos y de autoimagen, pérdida de estatus laboral, penalización de la vida profesional o laboral, soledad o aislamiento social, falta de tiempo y pérdida de autonomía.
Factores de riesgo de la Depresión Posparto
- Historia de enfermedad previa. Es el factor que ha demostrado un mayor riesgo de desarrollar una depresión posparto en el embarazo, en pospartos previos o en depresiones en otros momentos de la vida. Juntamente con la historia familiar de enfermedad depresiva y, especialmente, depresión en el posparto en madres y hermanas.
- Síndrome premenstrual. Las mujeres con este síndrome son vulnerables a presentar sintomatología depresiva ante los cambios en las hormonas reproductivas que se producen en el posparto.
- Experimentar acontecimientos vitales estresantes. Durante el embarazo como, por ejemplo, una enfermedad, muerte o el sufrimiento de un ser querido, un parto difícil o de emergencia, no haber planificado el embarazo o tener sentimientos contradictorios, o bien situaciones estresantes crónicas, como falta o problemas de vivienda, económicos o estar al cargo del cuidado de familiares.
- Situaciones de abuso o violencia. Tanto en la infancia como en la edad adulta y, especialmente, las mujeres expuestas a maltrato de pareja durante el embarazo.
- Rasgos de personalidad extremos. Como una elevada inestabilidad emocional y tendencia a la preocupación, a la baja autoestima o excesivo perfeccionismo, falta de apoyo familiar, amistades o pareja.
Síntomas de la Depresión Posparto
La depresión posparto dura más de dos semanas y se caracteriza por presentar:
- Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día. «Miro a mi bebé y no paro de llorar», «Veo el futuro negro»… Cuando la depresión es grave o duradera pueden aparecer sentimientos de desesperanza “Me siento en un túnel sin salida”, “Nunca volveré a ser la de antes”… que pueden ir acompañados de ideas de morirse o de desaparecer.
- Disminución del interés o de la capacidad para disfrutar en todas o en casi todas las actividades. «No me apetece hacer nada, no tengo ilusión, no tengo ganas de salir, ni de leer, ni de ver la TV, no soporto que me vengan a ver»… Esta dificultad puede incluir el disfrutar del recién nacido: «No tengo ganas de estar con mi bebé no puedo estar sola con él «, o bien, al contrario: “Estar con mi bebé, es lo único que me alivia”.
- Pérdida de apetito y de peso, o bien al contrario, incremento en el apetito con ansiedad por la ingesta, y de peso.
- Cambios en el patrón del sueño, con insomnio no relacionado con los despertares del bebé. También se puede presentar sueño excesivo durante el día (hipersomnia).
- Sensación de cansancio y de pérdida de energía.
- Ansiedad, sensación de temor mantenida y de inquietud. “Tengo un sufrimiento continuo, no paro de pensar que mi bebé está enfermo o que tiene una enfermedad grave”.
- Sentimientos de culpa y/o inutilidad con tendencia a los pensamientos repetitivos en relación a los sentimientos y capacidades maternas. “No soy una buena madre, no sé bañarlo, ni cambiarlo, no puedo consolarlo cuando llora”, “Preferiría que alguien cuidara de él”.
- Disminución de la capacidad de concentrarse, con sensación de dificultad para pensar o para tomar decisiones. Se pueden tener dificultades al tomar decisiones en torno a la crianza y los cuidados básicos del bebé: “Paso ratos sin vestirlo porque no sé si debo ponerle camiseta de manga corta o larga”.
- Dificultades para vincularse con el recién nacido. “Lo miro y no siento que sea mi hijo, preferiría que alguien cuidara él”.
Dado el espacio, asignado continuamos este desarrollo en forma independiente, sugerimos leer Depresión Postparto – II –





















































