El Dr. Sergi Sánchez, médico especialista de pie, del Hospital Clínic Barcelona (Institut Clínic d’Especialitats Mèdiques i Quirúrgiques – ICEMEQ), refiere:
“Hay más beneficios que riesgos a la hora de ir descalzo”.
“Especialmente en niños en edad de desarrollo, caminar sin calzado por terrenos irregulares o sobre diferentes superficies puede ser beneficioso”, ya que ayuda a estimular la musculatura del pie y su maduración funcional.
En este sentido, destaca que caminar descalzo refuerza tanto la musculatura intrínseca —la que empieza y acaba en el pie— como la extrínseca, que conecta el pie con el resto del cuerpo.
Además, favorece el desarrollo cognitivo de los bebés
En los primeros meses de vida de un niño (concretamente, en el periodo de 0 a 2 años, según las etapas de desarrollo de la inteligencia establecidas por el biólogo suizo Piaget), los niños se encuentran en la etapa sensomotriz, es decir, reciben la información del mundo exterior a través de la manipulación, el movimiento y la experimentación sensorial.
Ir descalzos les ayuda a ubicarse en el espacio, favorecer su desarrollo motriz y ganar seguridad en sí mismos
En el caso de que el niño sienta frío o que a los padres se preocupen por su salud, es recomendable que en lugar de ponerle un zapato, lo mejor sería que le pusieran un calcetín con antideslizantes en la planta.
Así, además, el niño no se resbalará.
También es importante que los pies de los niños estén siempre templados y secos.
Deberemos evitar andar descalzos en espacios públicos, como instalaciones deportivas, vestuarios o piscinas, ya que es fácil infectarse con hongos los pies.
En estos lugares lo más recomendable es utilizar ojotas, que además de impedir que nos contagiemos de infecciones fúngicas, también pueden evitarnos resbalones y caídas.
Higiene e Hidratación
La higiene y la hidratación serán dos aspectos a tener en cuenta si llevamos los pies descalzos, ya que estarán expuestos a más suciedad que si lleváramos calzado.
Por otra parte, si frecuentamos lugares al aire libre con mucha exposición solar (como playas, piscinas o solariums) resultará importante hidratar bien los pies, ya que la piel podría resecarse por la acción del sol.
Perjudicial para poblaciones de riesgo
A pesar de las ventajas generales, el Dr. Sánchez advierte que no es una práctica recomendable para todo el mundo:
“Existen pacientes con patologías concretas para los cuales ir descalzo no es correcto.”
Entre estos grupos se encuentran:
- Personas con pie artrítico, que presentan artritis reumatoide y grandes deformidades del pie: “Se recomienda que el pie esté contenido dentro de un soporte para mejorar la estática y la dinámica del pie.”
- Pacientes diabéticos: “Son pacientes con una neuropatía asociada, que tienen una pérdida de sensibilidad y, además, pueden tener riesgo de isquemia, lo que significa que no llega adecuadamente el flujo sanguíneo y pueden presentar lesiones que no notan.”
- Personas con pies planos o con pies cavos (con mucho arco): “Si tienes un pie que estructuralmente no funciona bien y lo hacemos caminar y moverse de forma lineal durante mucho tiempo, cada paso que das continúa favoreciendo esa deformación del pie.”
Y añade: “Si caminamos repetidamente con el pie descalzo, esa deformación que provoca el pie plano se mantiene en el tiempo. Lo mismo sucede con los pies cavos.” En estos casos, se recomienda un tratamiento ortésico específico.
Infecciones
Incluso en personas sanas, el hecho de ir descalzo conlleva ciertos riesgos.
“Además de las infecciones respiratorias, existe una mayor incidencia de infecciones bacterianas, micóticas (hongos) o víricas en forma de verrugas”, indica el Dr. Sánchez.
Circulación
A nivel circulatorio, caminar —con o sin zapatos— tiene beneficios bien conocidos.
El doctor explica que existe una estructura llamada bomba de Lejars, una almohadilla de grasa en la planta del pie que, al caminar, ayuda al retorno venoso y a mejorar la circulación.
Lo natural no siempre es sinónimo de seguro.
Se recomienda siempre personalizar las recomendaciones en función de la edad, la salud del pie y la patología de base.
Como en muchos aspectos de la salud, el consejo profesional es clave para evitar riesgos innecesarios y aprovechar al máximo una práctica tan sencilla —y a la vez compleja— como caminar descalzo.

Pies fríos en los bebes
Si bien hay consenso en recomendar que los niños pequeños anden descalzos por casa para su completo desarrollo y afianzar su seguridad, debemos tener en cuenta las siguientes consideraciones:
Los pies desnudos debilitan las defensas, dejar los pies a la intemperie hace que estén fríos y húmedos.
Esto quiere decir que se produce una disminución de la circulación de la sangre en las extremidades porque el cuerpo prioriza los órganos vitales, los pies no lo son.
Así que cuando un microbio entra en el cuerpo, no encuentra las defensas que normalmente sí se encontrarían, ya que están demasiado ocupadas manteniendo a salvo las partes esenciales del cuerpo.
Proteger los pies del frío, ayuda a mantener fuerte el sistema inmunitario y reducir el riesgo de enfermedades respiratorias.
Para mantenerlos saludables y calentitos, es buena idea llevar zapatos y calcetines cuando hace frío, sobre todo si va a estar fuera mucho tiempo en el balcón o en la terraza de casa.
En casas con suelos cálidos, andar descalzo puede ayudar a regular la temperatura del cuerpo y mejorar la circulación sanguínea.
Sin embargo, en suelos fríos, podría tener el efecto contrario.
En áreas como la cocina o el baño, donde el suelo puede estar mojado, el riesgo de resbalones aumenta. En estos casos, lo ideal es usar calzado antideslizante para evitar caídas.
Usar calcetines antideslizantes
En invierno o si buscas mayor seguridad, los calcetines con suelas antideslizantes son una excelente opción.
Ofrecen una experiencia similar a caminar descalzo, pero con mayor protección y calidez.






















































