La Sociedad Española de Cirugía Cardiovascular y Endovascular, señala que “una parte importante de la población mayor de 60 años corre un riesgo elevado de desarrollar un aneurisma de aorta abdominal”.
Cuando estas lesiones afectan a zonas con ramificaciones hacia órganos vitales, su tratamiento se convierte en un verdadero rompecabezas para los cirujanos.
En Oviedo, el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) ha encontrado una solución: emplear impresión 3D para crear prótesis personalizadas y colocarlas mediante un procedimiento mínimamente invasivo.
Aneurisma
Un aneurisma es, en pocas palabras, una protuberancia que aparece en una arteria. En el caso de producirse en la aorta abdominal —la gran arteria que lleva sangre desde el corazón hacia el resto del cuerpo— el riesgo es alto.
La dificultad aumenta cuando el aneurisma se localiza cerca de las “ramas” que suministran sangre al hígado, los riñones o el intestino.
En estos casos, el tratamiento exige mantener la circulación hacia estos órganos al mismo tiempo que se refuerza la arteria dañada.
La cirugía abierta es una opción, pero implica grandes incisiones, estancias hospitalarias prolongadas y un alto riesgo para pacientes de edad avanzada y/o con otras enfermedades.
Abordaje endovascular
La alternativa menos agresiva, el abordaje endovascular, utiliza prótesis que se introducen por las arterias, pero no siempre encajan bien en anatomías complejas.
Para resolver estas limitaciones, un equipo del Servicio de Angiología y Cirugía Vascular del HUCA, liderado por el doctor Manuel Alonso, recurrió a la impresión 3D.
Impresión 3D
A partir de un escaneo reprodujeron con exactitud la aorta de un paciente en un modelo físico, siguiendo el flujo «normal» en la planificación quirúrgica.
Sobre este molde, el equipo médico modifica una prótesis convencional, practicando aberturas en los puntos exactos donde se conectan las arterias viscerales.
Antes de pasar al quirófano, el diseño se verifica con una plantilla de papel que imita la estructura de la prótesis.
Este paso extra reduce errores y asegura un ajuste perfecto.
Beneficios
La gran ventaja es que se logra una personalización similar a la que ofrecen las prótesis convencionales, pero en mucho menos tiempo y fieles a la anatomía del paciente.
La intervención, que suele durar menos de tres horas y se realiza sin incisiones, —solo con punciones en la piel—, permite una recuperación más rápida y reduce el riesgo de complicaciones.
Los primeros 18 pacientes tratados con este método tenían una media de 80 años.
En total, se trataron 37 vasos sanguíneos con una tasa de éxito técnico del 94%, sin mortalidad en el primer mes, sin necesidad de intervenciones y con un 100% de permeabilidad en las arterias reparadas.
La técnica y sus resultados se han presentado en el VEITH Symposium de Nueva York y están publicados en la Journal of Endovascular Therapy.
La propuesta del HUCA ilustra muy bien cómo las tecnologías 3D pueden transformar la cirugía vascular. Un campo de aplicación que vemos cada vez más.
Con estos resultados iníciales, muy positivos, la técnica se ve prometedora, sobre todo por sus ventajas en cuanto a seguridad y rapidez.
El Servicio de Angiología y Cirugía Vascular del HUCA realiza más de mil intervenciones quirúrgicas al año, de las cuales más de un centenar están relacionadas con enfermedades de la aorta.
Es un centro de referencia nacional y recibe a pacientes de otras comunidades para procedimientos complejos, tanto abiertos como endovasculares.
Además, el HUCA organiza cada dos años el Complex Aorta Symposium Oviedo (CASO), un encuentro internacional en el que se difunden los últimos avances en el tratamiento de la patología aórtica compleja.






















































