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13/10/2026

Lesiones infantiles – Pilas botón I

Por Dra. Alicia Parra

. Lectura de 6 minutos

La ingesta de pilas botón (PB) son una de las causas más temidas por su potencial de provocar lesiones graves.

Del trabajo realizado por profesionales del Hospital Materno Infantil «Dr. Florencia Escardó»  de Tigre, Provincia de Buenos Aires, publicado en la Revista Archivos Argentinos  de Pediatría de la Sociedad Argentina de Pediatría, surge:

La ingesta de cuerpos extraños es motivo frecuente de consulta en los servicios de emergencia pediátricos; las pilas botón (PB) son una de las causas más temidas por su potencial de provocar lesiones graves.

En las últimas tres décadas, el uso masivo de estos elementos en juguetes, controles remotos, termómetros, llaveros y dispositivos auditivos ha aumentado el riesgo de exposición en niños pequeños.

Su tamaño pequeño, forma atractiva y disponibilidad contribuyen a que sean ingeridas de forma accidental.

Se realizó una búsqueda bibliográfica en PubMed de estudios publicados entre 2010 y 2024 sobre la ingesta de PB. Se seleccionaron 38 publicaciones en inglés y español, de acuerdo con su relevancia clínica, actualidad y calidad metodológica.

Objetivo

Esta revisión tiene como objetivo actualizar la evidencia disponible respecto a la epidemiología, fisiopatología, clínica y complicaciones asociadas a esta entidad. Además, presentar los nuevos avances en el tratamiento, particularmente las estrategias de mitigación y neutralización, incorporadas en las últimas guías.

Epidemiología

Según datos recientes del National Capital Poison Center (Centro Nacional de Control de Intoxicaciones, NCPC por su sigla en inglés), en Estados Unidos, ocurren aproximadamente 3500 casos de ingesta de PB por año.

La incidencia de ingestión de PB ha aumentado considerablemente desde el año 2000, con una tasa de complicaciones graves que se ha triplicado en las últimas dos décadas.

Una revisión actualizada mostró que la ingesta de PB es más frecuente en los menores de 6 años (el 75 % de los casos) y que hubo un incremento en la incidencia del 0,14 % en 1995 al 8,4 % en el 2015, siendo la segunda causa de internaciones por ingestión de cuerpos extraños.

En el último reporte realizado por el Rocky Mountain Poison Center’s National Battery Ingestion Hotline (Línea Nacional para la Ingesta de Baterías, NBIH por su sigla en inglés), sobre un total de 2784 ingestas de PB, el grupo etario más afectado fue el de 0 a 5 años (1701, 61 %), con una leve predominancia en el sexo masculino (53 %) y una mortalidad del 0,2 %.

Aunque la mayoría de ingestas de pilas botón en la infancia no resultan en impactación esofágica y son eliminadas espontáneamente, las complicaciones asociadas a la ingesta de PB y la mortalidad han aumentado 6,7 veces en un período de 25 años.

Esto se ha atribuido a la mayor cantidad de productos electrónicos disponibles en el mercado y también a la mayor utilización de PB de litio de 3 V, comparadas con otras baterías de 1,5 V.

En Argentina no se dispone de datos epidemiológicos sobre la ingesta de PB, debido a que no existen registros nacionales y su notificación no es obligatoria.

Pila botón

La PB es una celda electroquímica metálica que permite que la energía liberada en una reacción química se convierta en electricidad, con forma de disco y de apariencia similar a monedas.

Se caracterizan por tener alto voltaje, amplios rangos de temperatura, larga vida y bajo costo.

En cuanto a su composición química, existen pilas botón de litio, alcalinas, de óxido de plata y de zinc-aire, que difieren en su voltaje, tamaño, capacitancia y potencial lesivo.

De acuerdo con los reportes del NCPC, las pilas botón de litio de 20 mm se encuentran con mayor frecuencia en controles remotos, juguetes y relojes, mientras que en un porcentaje significativo de los casos (42 %) el objeto de origen no puede ser identificado.

Fisiopatología

Los niños menores de 3 años son más susceptibles a la ingesta de PB debido a la exploración y el reconocimiento que hacen de su entorno a través de la boca.

En muchos casos, estos cuerpos extraños pasan de forma espontánea y sin complicaciones a través del tracto gastrointestinal; sin embargo, hasta el 12,6 % de los pacientes que ingieren PB mayores de 20 mm presentarán graves complicaciones.

Mecanismos de lesión

Electrólisis (mecanismo principal): al ponerse en contacto el tejido esofágico con ambos polos de la PB, se completa un circuito que permite la generación de una corriente eléctrica.

En el ánodo, se produce una gran cantidad de iones hidróxido (OH-) que, al impactar en el esófago, se concentran en una sola área de contacto en vez de hacerlo en forma dispersa; se crea un ambiente muy alcalino (pH 10 a 13), generando necrosis licuefactiva proporcional la carga de la PB, causando una lesión cáustica profunda (las secreciones mucosas son muy buenos conductores eléctricos).

Esta lesión inicial puede progresar con mayor degradación del tejido, la cual puede continuar durante días o semanas incluso después de la extracción de la PB.

En el cátodo, se induce un ambiente ácido y necrosis por coagulación, limitando la profundidad de la lesión por PB.

Otros mecanismos lesivos

Fuga de contenido: a diferencia de otras PB, las pilas de litio contienen un electrolito orgánico en lugar de un electrolito alcalino; las fugas no causan lesiones locales, sino que son ligeramente irritantes, por lo cual no suelen causar complicaciones graves mediante este mecanismo.

Lesión por decúbito: la presión física sobre el tejido adyacente no suele causar lesiones significativas en períodos cortos de tiempo.

Factores que modulan la lesión

Las lesiones más rápidas y graves se dan con las baterías de litio.

Estas PB de 20 mm son de 3 V (el doble de 1,5 V de otras PB), tienen una mayor capacitancia y generan más corriente; por lo tanto, generan más hidróxido y con mayor rapidez que otras PB, causando lesiones visibles a los 15 minutos de su ingesta y provocando lesiones graves incluso a las 2 horas de su impactación.

Las PB nuevas tienen 3,2 veces más probabilidad de causar lesiones que las usadas, sin embargo, cualquier PB con una carga residual de 1,2 V puede causar daño tisular a un ritmo ligeramente más lento.

Por lo tanto, sabemos que, aunque las PB estén descargadas, pueden causar lesiones importantes.

Diagnóstico Anamnesis y examen físico La historia clínica y el examen físico son componentes básicos y fundamentales de una evaluación inicial.

Los aspectos más útiles de la anamnesis incluyen: síntomas, tipo de PB, estado de carga, número de PB ingeridas, tiempo de evolución, coingesta de imanes, forma de presentación, patologías asociadas (discapacidad intelectual, atresia esofágica) y cirugías previas.

Los hallazgos anormales en la exploración pueden ser edema o crépitos en el cuello, con enfisema subcutáneo que sugiere una posible perforación esofágica; estridor inspiratorio o sibilancias espiratorias, que indican una posible obstrucción respiratoria; dolor abdominal, signos de irritación peritoneal que obligan a investigar una posible perforación intestinal.

Síntomas

El síntoma principal suele ser la sialorrea.

Otros síntomas a considerar son disfagia, fiebre, tos, dificultad respiratoria, estridor, sibilancias, sensación de cuerpo extraño, hematemesis, hemoptisis, melena, rechazo de alimentos.

Desafortunadamente, los pacientes también pueden presentar síntomas inespecíficos similares a cuadros virales respiratorios, gastrointestinales o incluso cursar de forma asintomática.

Además, no siempre hay un historial conocido de ingestión, lo cual puede retrasar significativamente el diagnóstico y el tratamiento oportuno.

Diagnóstico radiológico

La radiografía es una herramienta esencial para el diagnóstico temprano de la ingestión de PB, demuestra la ubicación, el número, el tamaño y la forma de la mayoría de los cuerpos extraños.

Ayuda a excluir la presencia de cuerpos extraños en vía respiratoria, detectar una coingesta con otros cuerpos extraños e identificar signos de perforación (neumomediastino – neumoperitoneo).

Las PB son cuerpos extraños redondos y opacos de apariencia radiográfica similar a monedas.

En la proyección anteroposterior las imágenes con presencia del signo del doble “halo” o contorno son altamente sugestivas de PB.

En la proyección de perfil, puede observarse el signo del “escalón” (sector con una ligera protuberancia) y que correspondería al polo negativo de la pila (ánodo).

Es importante identificar si el ánodo (polo lesivo de la pila donde se produce el daño tisular más grave) está orientado hacia adelante o hacia atrás, ya que esto informará la dirección de la lesión máxima y las estructuras potenciales en riesgo.

Se debe solicitar radiografía de cuello, tórax y abdomen con proyecciones de frente y perfil.

Dado el espacio asignado continuamos este desarrollo en forma independiente, sugerimos su lectura.

Fuentes:

Fernández JM, Marrugo R CP, Maddaleno E, Ponsiglione A, Fierro Vidal Á, Pastor MM. Ingesta de pila botón en niños: actualización y abordaje práctico. Arch Argent Pediatr. 2026;124(5):e202510922. Hospital Materno Infantil Dr. Florencio Escardó, Tigre, Argentina. Sociedad Argentina de Pediatría – https://www.sap.org.ar/docs/publicaciones/archivosarg/2026/v124n5a07.pdf

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