El Objetivo de Desarrolle Sostenible 15 (O.D.S.15) de las Naciones Unidas, pretende conservar la vida de ecosistemas terrestres.
Busca proteger y restablecer los ecosistemas terrestres, gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras, y detener la pérdida de biodiversidad.
Introducción
Los ecosistemas terrestres son vitales para el sostenimiento de la vida humana, contribuyen a más de la mitad del PIB mundial e incluyen diversos valores culturales, espirituales y económicos.
La expansión agrícola es el motor directo de casi el 90 % de la deforestación mundial. Esta cifra guarda relación directa con nuestros sistemas alimentarios, pues la cosecha de palma de aceite representó por sí sola el 7 % de la deforestación mundial entre los años 2000 y 2018.
A escala mundial, una quinta parte de la superficie terrestre del planeta está degradada, un área casi del tamaño de la India y Rusia juntas.
Los bosques cubren casi el 31 % de la superficie de nuestro planeta y albergan más del 80 % de todas las especies terrestres de animales, plantas e insectos.
Reforestación
Grandes porciones de los bosques templados y tropicales han sido derribados por la actividad humana.
Muchos de esos terrenos están siendo usados comercialmente para producir alimentos, pero muchas otras tierras deforestadas están degradadas y son buenas candidatos para una reforestación rentable.
La reforestación es la oportunidad de mitigación climática basada en la naturaleza más grande, y ofrece agua más limpia, aire más puro, control de inundaciones y suelos más fértiles, así como los productos de madera, no maderables y frutales que pueden obtenerse a través de prácticas de manejo sustentable.
Reforestar estas tierras degradadas podría capturar miles de millones de toneladas de dióxido de carbono sin afectar la producción de alimentos.
En algunos casos, la reforestación podría ser muy barata y tan simple como no quemar una tierra de pastura marginal y permitir que los bosques se regeneren naturalmente.
En otros casos, la reforestación puede requerir la siembra activa de árboles y su cuidado a largo plazo conforme crecen, una forma relativamente cara de captura sobre el terreno.
Pero podemos aprovechar incluso esta oportunidad de mayor costo creando los incentivos financieros para plantar árboles –miles de millones de ellos- y creando nuevos mercados para productos forestales y maderables sostenibles.
Otros beneficios de la reforestación
Los bosques bien gestionados no solamente regulan la temperatura del ambiente, sino que proporcionan una variedad de otros beneficios a la industria, como:
- Ayudar a los servicios de agua y las compañías de bebidas al reducir los sedimentos en los cursos de agua;
- Proporcionar materia prima para las compañías de alimentos que dependen de cultivos arbóreos agroforestales;
- Ofrecer a las empresas constructoras madera sostenible para sus obras.
Alrededor del mundo existe una gran variedad de las oportunidades prometedoras para la restauración forestal que van desde la regeneración natural, al enriquecimiento de parcelas, y las plantaciones de madera de alto rendimiento.
Las oportunidades están presentes en la mayoría de los países, incluyendo países grandes, como Brasil, India y Estados Unidos, o muchos más pequeños, como Panamá, Ecuador y Benín.
Manejo forestal responsable
Muchos de los bosques naturales del mundo proporcionan productos maderables críticos para la vida y el sustento de las personas.
Detener toda la tala de los bosques lograría el máximo de captura de carbono, pero eso no es realista, y quizá ni siquiera sea necesario.
Mejorar las prácticas de manejo forestal permite que los bosques naturales almacenen más carbono mientras que mantienen la producción de madera a largo plazo.
La extracción de madera ciertamente debe detenerse en algunos lugares muy sensibles, pero la producción perdida puede compensarse con nueva producción de madera en tierras reforestadas.
Extender los ciclos de extracción, por ejemplo, permite que los árboles crezcan más antes de que sean talados, lo cual aumenta el promedio de carbono acumulado por el bosque en su conjunto.
Las prácticas extractivas de impacto reducido, como el uso de cables y tornos, pueden evitar los daños a los árboles en crecimiento.
La vegetación circundante puede podarse para permitir que los árboles crezcan más y más rápido. Implementar estas técnicas puede permitir que los bosques de bajo manejo capturen más carbono.
Estas mejores prácticas para el manejo de los bosques naturales pueden aplicarse de una u otra forma en 1.900 millones de hectáreas de bosques productores de madera en todo el mundo –un área equivalente al doble del tamaño de los Estados Unidos.
Manejo forestal público-privado
Un proyecto de manejo forestal en los campos carboneros de Kentucky, Tennessee y Virginia, que protege más de 100.000 hectáreas de bosques locales y permitirá mejoras en la salud de los bosques, al tiempo que se generarán ingresos a través de la venta de madera certificada por el Forest Stewardship Council, además de captura de carbono y actividades recreativas.
Conforme los mercados del carbono, la calidad del agua y la biodiversidad mejoran, el manejo de los bosques para maximizar su valor, no solamente por su madera, puede ser una estrategia atractiva y ofrecer mayor diversificación –tanto ecológica como financiera.
El proyecto demuestra cómo el sector privado, el gobierno y las ONG pueden colaborar para proteger el hábitat de la biodiversidad, asegurar que haya agua limpia para la gente y la naturaleza y capturar carbono atmosférico para mitigar el cambio climático, todo ello mientras se fomentan importantes inversiones en las economías locales.
Mejorar la salud de los suelos
Mejorar la salud de los suelos en los terrenos agropecuarios puede generar beneficios económicos y de conservación, además de mitigar la creciente amenaza del cambio climático.
Un suelo saludable es la piedra angular de la vida en la tierra, ya que facilita la biodiversidad del ecosistema, una amplia producción alimentaria, la filtración y el almacenamiento de agua y el secuestro de carbono.
Los avances recientes en tecnología agrícola a lo largo del último siglo han permitido a los agricultores alimentar a una población que ha pasado de menos de 2.000 millones de personas a más de 7.000 millones en la actualidad.
Sin embargo, a lo largo del mismo periodo, el suelo manejado para propósitos agropecuarios se ha degradado y ha perdido hasta un 60% de su contenido original de carbono orgánico solamente en Estados Unidos.
Estudio
En 2015, un estudio de The Nature Conservancy (TNC) sobre la salud de los suelos estadounidenses sugirió que adoptar prácticas de salud de suelos en todos los sembradíos de maíz, soja y trigo de los Estados Unidos podría generar cerca de $50.000 millones de dólares en impactos ambientales y sociales cada año.
Otras conclusiones del estudio de TNC incluyen:
- Mitigar 25 millones de toneladas métricas de emisiones de gases de efecto invernadero –el equivalente a sacar de circulación a 5 millones de autos durante un año.
- Reducir 156.000 toneladas métricas de nutrientes perdidos al medio ambiente.
- Eliminar 116 millones de toneladas métricas de erosión de suelos.
- Crear casi 4.500 millones de metros cúbicos de capacidad de agua disponible en tierras de cultivo.
Gestión de los suelos
Una mejor gestión del suelo ofrece beneficios ambientales tangibles y oportunidades para los productores agropecuarios, incluyendo un potencial de ganancias importante.
Mejorar la infiltración y la capacidad de almacenamiento del agua, por ejemplo, puede reducir significativamente las necesidades de irrigación, reducir la contaminación y mejorar la absorción de nutrientes de las plantas, lo cual puede reducir los costos de los insumos, reducir amenazas a las cosechas, como las enfermedades y las pestes.
Con el tiempo, estas prácticas reducen el riesgo de perder cosechas por estos factores y pueden traer un aumento material en las cosechas, tanto en calidad como en cantidad.
Por demasiado tiempo hemos ignorado el recursos tan importante que tenemos bajo nuestros pies.
Es hora de tratar a los suelos como lo que son: el cimiento del mundo.





















































