La Asociación Americana del Corazón/Asociación Americana de Accidentes Cerebrovasculares presentó la Guía de 2026 para el manejo temprano de pacientes con accidente cerebrovascular isquémico agudo, de ella se selecciona el siguiente contenido.
Introducción
- Cada año en Estados Unidos, más de 600 000 personas sufren un primer accidente cerebrovascular isquémico y aproximadamente 200 000 más sufren un accidente cerebrovascular recurrente.
- Más de 9 millones de estadounidenses de 20 años o más informan haber sufrido un accidente cerebrovascular, con una prevalencia general estimada en 3,3 %.
- La prevalencia del accidente cerebrovascular en Estados Unidos continúa aumentando con el envejecimiento de la población.
- Se estima que para 2030, 3,4 millones de adultos estadounidenses adicionales (3,9 % de la población adulta) habrán sufrido un accidente cerebrovascular, lo que representa un aumento de más del 20 % desde 2012.
- Los accidentes cerebrovasculares ocurren a tasas desproporcionadamente más altas entre personas con circunstancias socioeconómicas adversas o determinantes sociales de la salud, incluyendo inestabilidad económica, menor nivel educativo, residencia en vecindarios estresados y residencia en estados que conforman el Cinturón de Accidentes Cerebrovasculares de EE. UU. .
- Los accidentes cerebrovasculares isquémicos representan más del 80 % de todos los accidentes cerebrovasculares en Estados Unidos y más del 60 % de todos los accidentes cerebrovasculares a nivel mundial.
- El ictus es también una de las principales causas de muerte y discapacidad.
- Casi la mitad de las personas que sobreviven más de seis meses después de un ictus son dependientes en al menos una actividad de la vida diaria.
- El daño cerebral acumulativo derivado del ictus y los episodios recurrentes contribuye aún más al deterioro cognitivo posterior.
- Al igual que la incidencia del ictus, la mortalidad por ictus afecta de manera desproporcionada a las personas con determinantes socioeconómicos o sociales adversos para la salud.
La evidencia relativa a la evaluación y el tratamiento de pacientes con ictus isquémico agudo (IIA) sigue en aumento, con un enorme potencial para mejorar la atención y los resultados en estos pacientes.
Sistemas de atención del ictus y manejo prehospitalario
Sensibilización sobre el ictus (a nivel poblacional)
Mejorar el conocimiento y la preparación ante el ictus en la población tiene el potencial de disminuir los tiempos de llegada al servicio de urgencias, reducir los retrasos en el diagnóstico y el tratamiento, e incrementar el número de pacientes elegibles tratados con tratamientos de reperfusión urgentes como la trombolisis intravenosa (TIV) y la trombectomía endovascular (TEV).
En definitiva, reducir los retrasos en el diagnóstico y el tratamiento tiene el potencial de disminuir la morbilidad y la mortalidad por ictus isquémico agudo.
Concienciación sobre el ictus ( a nivel profesional)
Dado el papel de los servicios de emergencias médicas (SEM) en el traslado rápido de pacientes con ictus a hospitales con capacidad de tratamiento adecuada y la frecuencia con la que los pacientes pueden contactar con profesionales sanitarios fuera del servicio de urgencias cuando se presentan síntomas de ictus, las intervenciones para aumentar la concienciación sobre el ictus entre los profesionales sanitarios también mejoran las tasas y la eficacia del tratamiento de reperfusión.
Intervenciones previas dirigidas específicamente al personal prehospitalario y a los profesionales sanitarios ambulatorios han demostrado un aumento en las tasas de uso de los SEM, un mayor reconocimiento del ictus por parte de los profesionales de los SEM y una notificación previa al hospital por parte de estos profesionales.
Sistemas de gestión de emergencias médicas
La coordinación prehospitalaria es crucial para el tratamiento oportuno de pacientes con ictus agudo y tiene un gran impacto en los resultados clínicos.
Los organismos regionales de coordinación del ictus deben garantizar que los sistemas estén organizados de manera que se identifiquen las capacidades hospitalarias para la atención del ictus , con protocolos de derivación a los centros especializados disponibles en su nivel, sean equitativos para toda la población.
Asimismo, es importante medir, analizar y ofrecer retroalimentación sobre los indicadores de calidad de la atención prehospitalaria como parte de la mejora continua de la calidad.
Los sistemas de salud deben operar de manera coordinada para acelerar la atención del ictus isquémico agudo.
La designación de los centros de ictus y sus niveles de especialización se basan en criterios establecidos por la AHA y la ASA.
Los servicios médicos de emergencia y los centros de ictus, junto con las agencias y administraciones regionales de salud pública, deben desarrollar políticas y protocolos de transporte dentro de las redes de ictus, de acuerdo con las distancias y los centros disponibles a nivel regional, de manera equitativa para toda la población. Por ejemplo, el programa IMPROVE (Iniciativa para maximizar el progreso en la optimización de eventos vasculares) Stroke Care.
Los protocolos de triaje prehospitalario deben establecerse a nivel regional, y la selección de la herramienta de cribado debe realizarse como parte de este enfoque prehospitalario regional integral.
Indicadores de calidad
Se han propuesto indicadores de calidad para la atención prehospitalaria del ictus:
- Despacho dentro de los 90 segundos de la llamada al 9-1-1;
- Documentación de la evaluación prehospitalaria del ictus;
- Control de glucosa;
- Determinación de la última hora conocida de bienestar;
- Mantenimiento de tiempos de atención en el lugar del incidente ≤15 minutos;
- Notificación previa al hospital, incluyendo detalles específicos del ictus y colocación de la vía intravenosa.
El cumplimiento de estos indicadores se ha asociado con un tiempo reducido desde el contacto con los servicios de emergencia hasta la evaluación y el tratamiento trombolítico en el hospital receptor y mayores probabilidades de alta a domicilio.
Con la excepción del tiempo de atención en el lugar del incidente ≤15 minutos, estos indicadores también pueden aplicarse a las unidades móviles de ictus (UMI).

Evaluación y manejo prehospitalario
Los profesionales de los servicios médicos de emergencia (EMS) desempeñan un papel crucial en la identificación y el manejo precoces de los casos sospechosos de accidente cerebrovascular.
El uso de un módulo de capacitación específico para accidentes cerebrovasculares dirigido a los operadores de emergencias mejora su reconocimiento.
Se recomienda el uso de herramientas estructuradas de evaluación telefónica de accidentes cerebrovasculares por parte de los operadores de emergencias para facilitar su reconocimiento precoz y reducir los tiempos de respuesta en el lugar del incidente.
Una vez en el lugar, es eficaz para mejorar la detección precoz de accidentes cerebrovasculares, incluidas las oclusiones de grandes vasos (LVO), el uso por parte de los profesionales de los EMS de escalas prehospitalarias para la detección de accidentes cerebrovasculares.
Entre ellas la Escala Prehospitalaria de Cincinnati (CPSS), la Escala de Detección Prehospitalaria de Accidentes Cerebrovasculares de Los Ángeles (LAPSS) y la Evaluación Rápida de Oclusión Arterial (RACE).
La notificación previa de los EMS a los hospitales receptores mejora los tiempos de tratamiento y los resultados, incluyendo mayores tasas de trombolisis y una menor mortalidad.
Gestión de destinos del EMS
Para pacientes con sospecha de ictus en el entorno prehospitalario, se incorporan múltiples variables en la elección del destino hospitalario específico, incluyendo el tiempo y la distancia del transporte, la geografía, el clima, las características individuales del paciente y del ictus, los recursos locales de los servicios médicos de emergencia, el acceso al transporte aéreo médico y las capacidades, la eficiencia, los especialistas, la telemedicina y el acceso a las pruebas de imagen del tratamiento del ictus en los hospitales locales.
Un ensayo clínico de alta calidad ha demostrado que, en entornos con hospitales locales competentes en la administración de trombolíticos y el traslado interhospitalario, el traslado directo a un centro de tratamiento de ictus distante (aproximadamente a 1 hora) no resulta beneficioso.
Dado el espacio asignado continuamos este artículo en: Ictus isquémico – «UME» – Trombolisis





















































