Difusión del conocimiento de las ciencias médicas

04/10/2022

Aire Limpio por un cielo azul

Por Lic. Morano Gonzalo

. Lectura de 4 minutos

Más de 150 millones de personas en América Latina y el Caribe (LAC), viven en ciudades cuyos niveles de contaminación atmosférica superan las guías de calidad del aire, publicadas por la OMS .

El 7 de septiembre se conmemoró la tercera edición del ¨Día Internacional del Aire Limpio por un cielo azul¨, para resaltar la importancia del aire limpio y la necesidad urgente de actuar para mejorar la calidad del aire.

El tema de este año es “El aire que compartimos” y se enfoca en la naturaleza transfronteriza de la contaminación del aire y enfatiza en la necesidad de una responsabilidad colectiva a través de la cooperación global, regional y local.

En las Américas la contaminación del aire es el principal riesgo ambiental para la salud pública. 

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), casi toda la población mundial (99%) respira aire que excede los límites de las pautas establecidas, conteniendo altos niveles de contaminantes. En este escenario, son los países con ingresos bajos y medios los que están más expuestos.

Una parte de dicha contaminación impulsa el cambio climático. Por ejemplo, la quema de combustibles fósiles como carbón, petróleo y el gas con el fin de generar electricidad, calefaccionar o para impulsar  medios de transporte es uno de los principales impulsores del cambio climático y la principal fuente de contaminación atmosférica.

Según un estudio realizado por la Universidad de Harvard, en colaboración con la Universidad de Birmingham, la Universidad de Leicester y el University College de Londres, “en 2018 fallecieron más de 8 millones de personas debido a la contaminación por combustibles fósiles, un número significativamente superior al surgido en investigaciones anteriores.

Esto significa que la contaminación atmosférica producto de la quema de combustibles fósiles, como el carbón y el diésel, causó la muerte de 1 de cada 5 personas a nivel mundial”.

 La contaminación atmosférica no solo provoca alteraciones diarias en la vida de las personas a raíz de alergias, resfríos, tos, irritación en los ojos, la nariz y la garganta, dolores de cabeza, mareos y cansancio, sino que también genera ausentismo escolar y laboral, obstaculiza la productividad y ocasiona problemas de salud mental.

La contaminación del aire tiene lugar cuando ingresan gases, partículas de polvo, vapores, humo, u olores al ambiente interior y exterior, afectando a  los seres humanos, los animales o las plantas.

Algunos ejemplos de contaminantes que constituyen un grave problema de salud pública son los óxidos de nitrógeno y de azufre, el monóxido de carbono, el ozono, el metano, los hidrocarburos, las partículas de arena o de polvo, y los compuestos orgánicos volátiles que pueden evaporarse e ingresar al ambiente.

Los artefactos hogareños de combustión, los vehículos a motor, la incineración de residuos, los establecimientos industriales, las refinerías, las centrales eléctricas de carbón y los incendios forestales son las fuentes más comunes de contaminación del aire. Algunas de las fuentes de contaminación que comprometen la salud respiratoria son también responsables del cambio climático.

Según un informe de expertos elaborado por el Consejo para la Defensa de los Recursos Naturales (NRDC, por sus siglas en inglés), “entre enero y mayo de 2019, México sufrió terribles niveles de contaminación atmosférica producto de incendios forestales voraces que azotaron todo el país. Estos incendios quemaron casi 344 000 hectáreas en 32 jurisdicciones.

Como resultado de esta situación, la calidad del aire en México alcanzó niveles tóxicos en varios de sus estados, y el gobierno tuvo que cerrar escuelas,  recomendando a las personas que no salieran de sus hogares.

En la misma época, Chile se preparaba para el invierno, la estación del año en que la contaminación del aire alcanza su punto más crítico,  debido al uso generalizado de madera para cocinar, calefaccionar los hogares y otros edificios. Por este motivo, las ciudades del centro y el sur de Chile suelen tener los peores niveles de calidad del aire del hemisferio occidental.

 Diez millones de chilenos viven en zonas categorizadas como ¨saturadas¨ debido a la alta concentración de partículas finas en el aire.

” Los habitantes de las regiones más industrializadas de Chile, también denominadas zonas de sacrificio, son particularmente vulnerables a los efectos adversos de la contaminación ambiental, incluida la contaminación del aire.

Los riesgos para la salud inherentes a las zonas de sacrificio chilenas salieron a la luz a mediados del año 2018, dado que cientos de personas fueron hospitalizadas en la región de Quintero-Puchuncaví por síntomas atribuídos a fugas de gases tóxicos.

El informe del NRDC también destaca que “la mayoría de los países y las ciudades de la región LAC no cuentan con normas relativas a la emisión vehicular, como así también a eficiencia y calidad de los combustibles..

Esto significa, que la mayoría de los vehículos ligeros y pesados de la región emiten altos niveles de dióxido de carbono y material particulado, hecho que agrava la contaminación atmosférica,  el cual se genera a un ritmo cada vez mayor como resultado de un creciente número de vehículos en la región”.

Por su parte, la contaminación del aire en los hogares, que responde a la combustión ineficiente de los combustibles sólidos y el queroseno, es uno de los mayores factores de riesgo ambiental del mundo, pudiendo ocasionar discapacidades e incluso la muerte.

Los artefactos hogareños de combustión, los vehículos a motor, la incineración de residuos, los establecimientos industriales, las refinerías, y los incendios forestales son las fuentes más comunes de contaminación del aire en la región LAC.

La contaminación del aire es un problema que afecta a toda la población, pero algunos grupos de personas son más vulnerables que otros. Estos grupos son numerosos e incluso algunos se superponen.

 Entre ellos se encuentran las niñas y los niños, las personas gestantes, el feto, las personas adultas mayores, las personas económicamente desfavorecidas, las personas con afecciones respiratorias (asma y bronquitis crónica), y las personas con enfermedades cardiovasculares o diabetes. 

Fuentes:

Salud sin daño- https://saludsindanio.org/sites/default/files/documents-files/7213/LAC.pdf

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