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15/05/2024

CONICET – Nueva molécula para combatir el Parkinson

. Lectura de 5 minutos

Este desarrollo demostró, una mejora de los síntomas característicos de la enfermedad y una importante actividad neuroprotectora.

Investigadores del CONICET, de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) y de la Universidad de Buenos Aires (UBA), con la colaboración del sector privado -empresa biotecnológica norteamericana Sky Bio LLC-, desarrollaron una nueva molécula.

La molécula fue patentada en los Estados Unidos y en la Unión Europea. El trabajo de investigación fue aceptado por una reconocida revista científica para su publicación.

 Pegasus o DAD 9, es la primera molécula capaz de abordar los dos principales problemas de la enfermedad de Parkinson: mejorar los síntomas y evitar la progresión de los daños neuronales.

El compuesto es un candidato a fármaco que consiguió superar la etapa preclínica. El próximo paso del desarrollo, es la inscripción del desarrollo en la Food and Drug Administration (FDA) para posibilitar la autorización que permita iniciar las pruebas clínicas en humanos.

Rosana Chehín, investigadora del CONICET, docente de la UNT y directora del Instituto de Medicina Molecular y Celular Aplicada (IMMCA, CONICET-UNT-SIPROSA), lidera la investigación.

Está acompañada por un grupo especializado en síntesis química de la Universidad de Buenos Aires (UBA), a cargo de Oscar Varela.

El desarrollo es el resultado de la sinergia entre el sector público y el privado, ya que cuenta con el aporte económico de Sky Bio LLC, empresa biotecnológica norteamericana fundada por el empresario Claude Burgio.

 “Hace 10 años venimos desarrollando estudios sobre las bases moleculares de la enfermedad de Parkinson,  porque entendiendo qué es lo que produce la enfermedad, que mata a las neuronas dopaminérgicas en esta patología, uno puede encontrar cómo proteger esas neuronas o cómo inhibir el daño neuronal”, explica Chehín. Agrega: “Fuimos con un grupo de químicos de síntesis de la UBA para ver si podíamos llevar adelante un ambicioso proyecto que era la síntesis de una molécula, lo que se conoce como” diseño racional de fármacos”.

Chehín indica que la nueva molécula actúa, por una parte, como un “agonista dopaminérgico”, es decir, cumple con una función similar a la dopamina, que es un neurotransmisor esencial en el cerebro.

 Por otra parte, presenta actividad neuroprotectora impidiendo la formación de especies tóxicas de la “proteína alfa-sinucleina”, causante principal de la patología.

La investigadora argumenta: “Dado que la dopamina no puede administrarse sola porque no pasa la barrera hematoencefálica, diseñamos esta molécula que es un carrier que transporta dopamina al cerebro empleando el sistema de transporte de las tetraciclinas”.

 La molécula conserva las mejores propiedades de la dopamina y de la tetraciclina, descartando la función antibiótica de esta última que, a largo plazo genera resistencia.

Para la Investigadora, Pegasus y ser una alternativa para el tratamiento de la enfermedad de Parkinson y convertirse en una opción a la levodopa, fármaco que se usa hace más de 60 años para Parkinson y que puede generar efectos adversos.

El equipo de investigación está formado por: Rosana Chehín, Oscar Varela, César Ávila, Benjamín Socías, Diego Ploper, Esteban Vera Pingitore, Silvina Chaves, Verónica Manzano, Rodrigo Tomas Grau, Florencia González Lizárraga, Adriana Kolender y Agustín Pernicone.

Es de destacar,  la integración que hubo con los científicos de Estados Unidos y con la empresa de biotecnología, superando el complejo el ejercicio de articular lo público y lo privado.

Oscar Varela, especialista del Centro de Investigaciones en Hidratos de Carbono (CIHIDECAR, CONICET-UBA) y uno de los referentes de la investigación, expresó su satisfacción por haber arribado a esta patente.

“El desarrollo de esta molécula -que fue diseñada, sintetizada, caracterizada y evaluada en laboratorios nacionales- pone de manifiesto la capacidad que tenemos los argentinos y las argentinas de enfrentar un problema y poder llegar a una resolución satisfactoria”, reflexionó el investigador.

Centro de Diagnóstico precoz de Parkinson

La Enfermedad de Parkinson se suele detectar cuando está muy avanzada con signos evidentes de deterioro motor y cognitivo. Los métodos comunes para detectarla son una prueba de neuroimagen (tomografía axial computarizada de cráneo o una resonancia magnética cerebral), acompañados de la evaluación clínica.

Sin embargo, hace poco surgió una técnica que permite la detección temprana de la enfermedad, la misma está basada en el análisis del líquido cefalorraquídeo en busca de la proteína alfa-sinucleína agregada, que es característica en la enfermedad.

Para realizar ese estudio, se necesita la producción sostenida de la proteína alfa-sinucleína, que es un insumo indispensable, caro y difícil de conseguir a nivel mundial y el instituto tucumano la produce hace cerca de 10 años.

“Hay mucha proteína alfa-sinucleína en el cuerpo que no es tóxica. Encontrarla agregada es muy complejo, para eso hacemos una amplificación de esta proteína con un método similar a la PCR (en español Reacción en Cadena de la Polimerasa), pero aquí es un mecanismo más complejo”, precisó Chehín.

Agregó que el IMMCA está a punto de adquirir un equipo de RT-QuiC  del exterior que permitirá poner a prueba la técnica con la proteína que ellos mismos producen y que esto convertiría a la institución tucumana en un centro de referencia en el diagnóstico precoz de la EP.

Además de conseguir la patente y de superar la etapa preclínica de experimentación en ratones, también consiguieron el escalamiento de la molécula, es decir, producirla en grandes cantidades en los Estados Unidos.

“Esto es importante porque se trata de una síntesis química muy compleja y difícil de producir”.

La investigadora detalló: “la patente es de la Universidad Nacional de Tucumán, del Ministerio de Salud Pública de la Provincia, del Conicet, de la UBA y de SkyBio, que es la empresa que desde el comienzo estuvo en el financiamiento del desarrollo de la molécula. Y la patente está licenciada a esta empresa que obtuvo el permiso de explotación comercial”.

 El titular de SkyBio, el ingeniero Claude Burgio, señaló que fueron 7 años desde que empezaron a trabajar conjuntamente en el desarrollo de la molécula disruptiva y sin equivalente. Según sus palabras- Pegasus:

“Todo empezó con un voto de confianza y se desarrolló en un excelente modelo de cooperación entre el sector público y privado”, aplicable e imitable en otros campos del conocimiento.

Fuentes:

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