La Asamblea General de Naciones Unidas adoptó la resolución de identificar el 22 de marzo de cada año como ¨el Día Mundial del Agua¨, siendo 1993 su primera celebración.
Campaña 2025
En 2025, la campaña alcanzó 63 500 millones de cuentas a través de las redes sociales y los canales en línea, con 154 400 autores únicos; asimismo, 2,9 millones de cuentas utilizaron la etiqueta oficial de la campaña, #DíaMundialDelAgua.
Campaña 2026
La campaña de 2026 está encabezada por el UNICEF y ONU-Mujeres, que coordinan conjuntamente un equipo de tareas compuesto por más de 30 Miembros y asociados de ONU-Agua.
En el Día Mundial del Agua 2026, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) enfoca la atención en el lema:
“Donde fluye el agua, crece la igualdad”
Girando en torno al agua potable y el saneamiento en cuanto que derechos humanos y factores fundamentales para la igualdad de género.
En este Día Mundial del Agua 2026, indagamos en la relación vital entre la mujer, el agua y la igualdad de género.
El objetivo de esta campaña es inspirar la adopción de medidas encaminadas a la consecución del Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 (ODS 6) “garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos” y del ODS 5 “lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y las niñas”.
La mujer y el agua
La crisis mundial del agua nos afecta a todos, aunque de forma desigual. En lugares donde las personas carecen de acceso al agua potable y al saneamiento cerca de sus hogares, las desigualdades se acentúan; y son las mujeres y las niñas quienes sufren las peores consecuencias.
Son ellas las que:
- se encargan de recolectar y gestionar el agua;
- cuidar a quienes enferman debido al consumo de agua insalubre;
- sacrifican su tiempo, salud, seguridad y oportunidades.
Sin embargo, con demasiada frecuencia, las mujeres y las niñas quedan excluidas de la toma de decisiones, el liderazgo, la financiación y la representación en los sistemas de gobernanza del agua.
Esto convierte la crisis del agua en una crisis con rostro de mujer.
A escala mundial, las mujeres representan poco más de una quinta parte de la mano de obra en el sector del agua y siguen estando infrarrepresentadas en los puestos de toma de decisiones.
Es fundamental que las mujeres estén representadas de manera equitativa en todos los niveles de liderazgo relacionados con el agua, y que participen en el diseño de cada tubería y en la formulación de cada política.
Asimismo, las mujeres deben impulsar el cambio en las cuestiones hídricas, en calidad de ingenieras, agricultoras, científicas, trabajadoras del saneamiento y líderes comunitarias.
Solo entonces, los servicios de agua potable podrán satisfacer las necesidades de todas las personas, lo que permitirá a las mujeres y niñas llevar vidas más saludables y plenas, y hará del agua una fuerza impulsora del desarrollo sostenible y la igualdad de género que nos beneficie a todos.
Igualdad de género
La crisis mundial del agua nos afecta a todos, aunque de forma desigual. Las desigualdades se acentúan en aquellos lugares donde las personas no tienen garantizado el ejercicio de los derechos humanos al agua potable y al saneamiento, siendo las mujeres y las niñas quienes sufren las peores consecuencias.
Es hora de que las mujeres y las niñas ocupen un lugar central en las soluciones a cuestiones hídricas.
Las mujeres deben moldear el futuro del agua. Los servicios relacionados con el agua deben resistir el cambio climático y satisfacer las necesidades de todas las personas.
Para solucionar la crisis del agua, es necesario adoptar un enfoque transformador y basado en los derechos, en el que se reconozcan plenamente las voces, el liderazgo y la capacidad de acción de las mujeres.
Donde fluye el agua, crece la igualdad. Cuando las mujeres y las niñas participan en pie de igualdad en las decisiones sobre el agua, los servicios relacionados con este recurso se vuelven más inclusivos, sostenibles y eficaces.
Es preciso invertir en el liderazgo de las mujeres para hacer del agua una fuerza impulsora de un futuro más saludable, más próspero y con mayor igualdad de género que nos beneficie a todos.
Derechos Humanos
En su resolución de 2015 relativa a los derechos humanos al agua potable y al saneamiento, la Asamblea General de las Naciones Unidas exhortó a los Estados Miembros a promover “el liderazgo de las mujeres y su participación plena, efectiva y en pie de igualdad en la adopción de decisiones sobre la gestión del agua y el saneamiento” y velar por que “se adopte un enfoque basado en el género en relación con los programas de agua y saneamiento” (Asamblea General de las Naciones Unidas, 2015).
Acceso al agua
- Entre 2000 y 2024, 2 200 millones de personas en todo el mundo obtuvieron acceso al agua potable gestionada sin riesgos.
- Desde 2015, 961 millones de personas han obtenido acceso a agua potable gestionada sin riesgos.
- Más de 1 000 millones de mujeres —más de una cuarta parte de las mujeres de todo el mundo (27,1 %) — carecen de acceso a servicios de agua potable gestionados sin riesgos, frente a más de un tercio en 2000 (39,2 %). De estas, se estima que 205 millones de mujeres beben agua procedente de fuentes no mejoradas o agua de superficie.
- 2.200 millones de personas siguen careciendo de agua potable en sus hogares y, en dos de cada tres hogares, las mujeres son las principales responsables de ir por ella.
- 156 millones de niñas de entre 10 y 19 años siguen sin tener acceso a servicios básicos de higiene en todo el mundo, lo que pone en peligro su salud, dignidad y educación.
- 380 millones de mujeres y niñas, es decir, el 9,5 % de la población femenina mundial, vive en contextos de estrés hídrico alto o crítico, y se calcula que esa cifra aumentará a 674 millones en 33 países de aquí a 2050.
El acceso equitativo y sostenible al agua es fundamental para la estabilidad y el bienestar de las comunidades y naciones.
Mortalidad
Cada día mueren en el mundo unos 1.000 niños y niñas menores de cinco años debido al agua insalubre, el saneamiento inseguro y la higiene deficiente.
Aproximadamente el 43 % de las muertes neonatales en el mundo se producen en África Subsahariana, donde solo la mitad de los establecimientos de salud disponen de una fuente de agua in situ.
La naturaleza y sus derechos
24 países han reconocido a la naturaleza como sujeto de derechos en sus leyes o constituciones, un movimiento que inició el Ecuador en 2008.
Este creciente corpus de jurisprudencia ecológica, basado en perspectivas indígenas, sostiene que el agua y otros recursos poseen derechos inherentes a la protección y la preservación.
El agua está muy amenazada por el crecimiento de la población, las crecientes demandas de la agricultura, la minería, la industria, y el empeoramiento de los impactos del cambio climático.
La forma en que valoramos el agua determina cómo se gestiona y se comparte.
El valor del agua es mucho más que su precio: el agua tiene un valor enorme y complejo para nuestros hogares, la cultura, la salud, la educación, la economía y la integridad de nuestro entorno natural.






















































